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Blog · Criterio de la semana

La brecha silenciosa

Por qué el mayor coste de la inteligencia artificial es no tenerla en el presupuesto

Isabel Ramos · CEO de VisionarIA · economista especializada en inteligencia artificial
· 6 min de lectura

Según el INE, el 33,6 % de las empresas españolas de 10 o más empleados usó inteligencia artificial en el primer trimestre de 2026. Cataluña (40,5 %) y Madrid (40,1 %) encabezan la lista. Extremadura se queda en el 23,8 %, 9,8 puntos por debajo de la media y penúltima de las 17 comunidades autónomas.

El pasado 22 de octubre, en el IV Encuentro de la Empresa Extremeña, en Cáceres, Canal Extremadura me preguntó por la inteligencia artificial en nuestras empresas. Ese mismo día, el Instituto Nacional de Estadística publicaba su encuesta anual sobre el uso de la tecnología en las empresas españolas. La entrevista y la estadística contaban la misma historia.

¿Qué porcentaje de empresas usa inteligencia artificial en cada comunidad autónoma?

El 33,6 % de las empresas españolas de diez o más empleados usó inteligencia artificial en el primer trimestre de 2026, según el INE. En Extremadura, el 23,8 %. Casi diez puntos por debajo de la media y penúltima de las diecisiete comunidades.

Empresas que usan inteligencia artificial, por comunidad autónoma. Primer trimestre de 2026
Comunidad autónomaUsan IA
Cataluña40,5 %
Comunidad de Madrid40,1 %
Comunidad Foral de Navarra36,5 %
Comunitat Valenciana34,1 %
Media de España33,6 %
Andalucía31,8 %
Principado de Asturias30,7 %
Canarias30,3 %
Illes Balears30,0 %
Aragón29,3 %
País Vasco28,7 %
Castilla y León27,8 %
Castilla-La Mancha26,2 %
La Rioja24,8 %
Galicia24,6 %
Región de Murcia24,6 %
Extremadura23,8 %
Cantabria21,0 %
Fuente: INE, Encuesta sobre el uso de TIC y del comercio electrónico en las empresas, nota de prensa del 22/10/2026. Empresas de 10 o más empleados, por comunidad de la sede social; porcentaje sobre empresas con conexión a internet. Sin Ceuta ni Melilla.

Leído solo, el dato es una foto. Lo que importa es la película. Hace dos años la distancia con la media era de unos tres puntos (9,5 % frente a 12,4 %). El año pasado, de seis (15,1 % frente a 21,1 %). Hoy roza los diez. Extremadura avanza, del 9,5 % al 23,8 % en dos años, pero el resto del país avanza más deprisa. La distancia no se está cerrando. Se ha triplicado.

El embudo de Karpathy

Andrej Karpathy, cofundador de OpenAI y antiguo director de inteligencia artificial de Tesla, publicó el 11 de octubre una estimación que él mismo calificó de cálculo de servilleta. Según él, tres de cada cuatro personas en el mundo apenas han tenido contacto con estas herramientas. Alrededor de un 20 % las usa de vez en cuando, en su versión gratuita, como buscador o para redactar. Y solo un 0,2 % las usa a fondo en su trabajo, hasta ver cómo proyectos que antes llevaban semanas se resuelven con una sola instrucción. Su conclusión es que la distancia entre quienes entienden lo que la tecnología puede hacer y quienes no se está ensanchando.

No es una estadística ni él la presenta como tal, y habla de personas, no de empresas. Pero ayuda a leer bien el dato del INE. La encuesta mide si una empresa usa al menos una herramienta de inteligencia artificial, no cuánto ni para qué. Y usarla no es lo mismo que tenerla integrada en cómo trabaja y decide la empresa. Si en el primer escalón ya vamos diez puntos por detrás, en la profundidad de uso es razonable pensar que la distancia es mayor.

¿Por qué las empresas todavía no usan la inteligencia artificial?

No es un problema de tecnología ni de acceso. La herramienta está al alcance de cualquiera, por entre 20 y 90 euros al mes. El problema está en la mesa de dirección: la inteligencia artificial todavía no figura en el plan estratégico ni en el presupuesto de la mayoría de las empresas. Se trata como un gasto que hay que justificar, no como una inversión que hay que dirigir.

Y lo que no está en el presupuesto no tiene responsable, ni objetivo, ni forma de medirse. Lo que nos encontramos entonces es casi siempre lo mismo. No es que la empresa no use inteligencia artificial. Es que la usan unas pocas personas, cada una a su manera, con sus cuentas personales, y quien dirige no lo sabe. Lo que aprenden se queda en ellas y se va con ellas. Esa es la brecha silenciosa. No se ve desde fuera y, muchas veces, tampoco desde dentro.

La historia económica ya vivió algo parecido. El economista Paul David estudió en 1990 cómo llegó la electricidad a las fábricas. Las que se limitaron a cambiar la máquina de vapor por un motor eléctrico, y dejaron todo lo demás igual, apenas ganaron productividad. La ganancia llegó décadas después, cuando rediseñaron la planta, los flujos de trabajo y la manera en que las personas trabajaban alrededor de la nueva energía. Con la inteligencia artificial ocurre lo mismo. Instalar no es transformar.

El coste de inanición

Toda decisión de inversión compara un coste con un retorno. Con la inteligencia artificial, la mayoría de las empresas solo mira una de las dos columnas. Ve la suscripción mensual. No ve lo que cuesta no tenerla.

Haz la cuenta con tus números. ¿Cuánto vale una hora tuya como directivo? ¿Y la de cada persona de tu equipo? Si tu hora vale 50 euros, la suscripción de 90 se paga con menos de dos horas al mes. La pregunta no es si puedes permitírtelo. Es cuántas horas de tu equipo se van cada semana en tareas que ya no deberían hacerse a mano, y cuántas decisiones se toman sin la información que ya tienes.

A eso lo llamo el coste de inanición. No aparece en la cuenta de resultados, no lo firma nadie y por eso nadie lo defiende en el comité de dirección. Pero existe y, como todo coste de oportunidad, se acumula año tras año. Los diez puntos de hoy son productividad, margen y capacidad de atraer talento que mañana estarán en otra parte.

Humanizar la estrategia

La buena noticia es que la oportunidad está ahí. La economía extremeña creció un 3,2 % en 2025, la segunda comunidad que más lo hizo según el INE. Tenemos empresas con ambición y con capacidad para dar el paso.

Pero aprovecharla exige algo que no viene con ninguna licencia: criterio. Decidir desde la dirección para qué, con quién, con qué datos y cómo se va a medir. Y hacerlo con las personas en el centro, porque la inteligencia artificial no transforma una empresa. La transforma su gente cuando sabe usarla y cuando la empresa aprende con ella.

En el equipo de VisionarIA acompañamos a las empresas en ese paso, de la herramienta suelta a la inteligencia artificial dentro de la estrategia. Primero escuchamos cómo trabaja cada equipo. Después decidimos juntos dónde tiene sentido y cómo se mide.

Y te dejo la pregunta que haría en cualquier comité de dirección: en tu empresa, ¿la inteligencia artificial está en el presupuesto o solo en el móvil de unas pocas personas?

Isabel Ramos
Humanizando la estrategia empresarial a través de la inteligencia artificial

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de empresas usa inteligencia artificial en España?

El 33,6 % de las empresas de 10 o más empleados usó inteligencia artificial en el primer trimestre de 2026, según el INE (nota de prensa del 22/10/2026). Un año antes era el 21,1 %. Entre las empresas de menos de 10 empleados, el porcentaje fue del 21,4 %.

¿Cuántas empresas usan inteligencia artificial en Extremadura?

El 23,8 % de las empresas extremeñas de 10 o más empleados usó inteligencia artificial en el primer trimestre de 2026, según el INE. Está 9,8 puntos por debajo de la media española (33,6 %). Un año antes, Extremadura estaba en el 15,1 % y España en el 21,1 %.

¿Qué comunidad autónoma usa más inteligencia artificial en sus empresas?

Cataluña, con el 40,5 % de las empresas de 10 o más empleados, seguida de la Comunidad de Madrid (40,1 %) y Navarra (36,5 %), según el INE para el primer trimestre de 2026. Las que menos la usan son Cantabria (21,0 %) y Extremadura (23,8 %).

¿Qué es la brecha silenciosa en la adopción de inteligencia artificial?

Es el término que usa Isabel Ramos, de VisionarIA, para la distancia que se abre cuando la inteligencia artificial se usa en una empresa de forma individual y sin dirección: unas pocas personas con cuentas personales, sin objetivo ni medida. No aparece en ninguna estadística ni en la cuenta de resultados, y por eso no se corrige.

¿Qué es el coste de inanición de la inteligencia artificial?

Es el coste de oportunidad de no incorporar la inteligencia artificial a la estrategia y al presupuesto: horas de equipo y decisiones que siguen haciéndose a mano. Isabel Ramos, de VisionarIA, lo llama así porque no figura en la cuenta de resultados y se acumula año tras año.

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